martes, 13 de noviembre de 2007

marcelino polla y vino

( Juan oliver toribio )

El padre marcelino, un hombre temeroso de dios como pocos, altivo y con la piel curtida a base de sostener el temible peso del pecado, estaba sentado en el diván de la sacristía, pernoctando como alma penitente que se la puede llevar el diablo en cualquier momento, revisando, memorizando, apostillando con la cabeza hueca y acento desdentado, el sermón que había de recitar el día siguiente a sus feligreses. Pasaba las páginas del evangelio con un entusiasmo frío y aterrador, con las manos temblorosas por el parkinson, con el pensamiento sobrio, sutil en su enajenación, mientras miraba de reojo algunas imágenes de la virgen maría. Hacía una semana que no se había duchado y la sotana le olía a coño de brujas. No se mudaba de ropa ni siquiera para dormir, iba a la antigua usanza con una cuerda en la cintura, y con un peinado clerical muy psicodélico. Todavía quedaban 5 horas para que el jubileo entrase, pero la noche pastoral todavía había de recorrer un sendero muy largo hasta llegar al altar sagrado de nuestro señor. Le ayudaba mucho en sus ejercicios espirituales escuchar los cantos gregorianos, que entraban en sus oídos como delicados besos castos de ángeles. Debido a sus votos de pobreza solía dormir en un jergón de paja, en la más completa soledad, y abusando en ocasiones de la santidad del vino sacramental. Tras llegar al apoteósico pasaje de La Biblia en el cuál se describe los dolores del Abraham y sus dudas de fe porque había de sacrificar a Isaac por mandato divino, cambió de lectura y procedió a devorar con entusiasmo un libro que había escrutado en infinidad de ocasiones:” las sandalias del pescador”. De pronto, y sin previó aviso a su razón y sus sentidos, en la puerta semiabierta entró un misterioso halo de luz acompañado de un estruendo incomprensible, parecía como si un objeto metálico hubiera caído en la capilla. Los pocos dientes que le quedaban le castañeaban, movía las manos frenéticamente de un lado a otro sin saber donde ponerlas, le costaba mucho respirar, la imaginación fluctuaba como una noria descarriada, y empezó a plantearse seriamente si alguien había puesto alguna droga en las hostias sagradas. Tras santiguarse, se levantó con un gesto en el que se esbozaba un iracundo conservadurismo, caminó renqueante el pasillo que conducía hasta el altar, y tras llegar al altar que era el sitio de donde provenía aquel fantasmagórico alboroto,¡ cual fue su sorpresa!,¡ no podía decir que aquellos ojos eran suyos!,¡ sacrílego desafío a la fe!,¡ la cruz estaba vacía!.¡ Algunos intrusos habían entrado para profanar la sagrada imagen!. No era posible, por lo menos se necesitaba de cinco personas para bajar el cristo tras desclavarlo de la cruz, y durante toda la noche no había escuchado otro silencio que el de su fe y el de su aventura en las sagradas escrituras. Miró por los bancos, miró el confesionario, miró debajo del altar, miró por la pila bautismal, pero allí no había nadie. Perdió los estribos, y tras quitarse la cuerda que en ocasión utilizaba para castigar a los culiguillos de los monaguillos y monaguillas, mientras se la cascaba como un moniguillo, empezó a repartir azotes con la cuerda a diestro y siniestro, intentando expulsar a los invisibles mercaderes del templo, mientras gritaba a pulmón y medio: - “Lucifer, no te escondas granuja, como ministro de nuestro señor voy a descuartizarte tus diabólicas entrañas y después no podrás ser enterrado en campo santo”. Poco después compareció Jeshua en pelotas, con las muñecas atravesadas y con las espaldas bien marcadas por los santos azotes. Al parecer se había escondido en un rincón cerca de la bóveda, porque temía las represalias de aquel cura tan sanguinario. El cura al ver que del cuerpo de Jesús nacía una extraña aura y que tenía una corona angelical en la cabeza, encima de la corona de espinas. Lo reconoció instantáneamente como el legítimo hijo de dios. El sacerdote sentía arcadas en el pecho, palpitaciones agudas como agujas espinosas navegando por todas sus entrañas, los ojos inexpresivos de un moribundo. Se sentó en un banco en primera fila y tras santiguarse, Y mirar boquiabierto la cruz vacía, dijo solemnemente: - “¿dios porque me castigas con estas visitas?, yo no soy digno de que entré en mi casa tu hijo, una palabra suya bastará para sanarme”. Jeshua que había dejado un riachuelo de sangre en el mármol y en el reclinatorio, se acercó en silencio al cura y le dijo: - “ soy yo Jesús, no dudes de mi, he bajado de mi cruz porque me siento muy incomodo, al tener las manos clavadas nunca puedo manosearme como es debido, y además en esta iglesia no suelen entrar mujeres hermosas que me inspiren sucias fantasías. Estoy cansado de estar sentado a la derecha del padre, en la tierra hay muchas máquinas tragaperras a las que jugar, y muchas putas a las que follar, esto de estar tanto tiempo en la cruz mirando las musarañas me ha convertido en un santurrón frígido y amargado. No puedo permitir que la polla se me caiga a tiras debo de follar. Y ahora viejo de los demonios, si en algo amas a quien es el único motivo de que tus feligresas te den caridad, dame una túnica, y vino. A partir de ahora vamos a cambiar el titulo de esa peli tan cutre y franquista en la que salía joselito de Marcelino pan y vino, el nuevo titulo será Marcelino polla y vino. Dame todo lo que robaste ayer a esas viejas, para poder satisfacer a mi más que necesitada polla, y dame todo el vino que tengas. ¿ a que esperas viejo bujarrón pederasta?, ya estoy esperando”. El cura creía que Jesús intentaba probar su fe, y tras arrodillarse ante él, le besó sus sangrientos pies y le dijo: - “ creo en ti mi señor, entiendo el sentido de tus palabras. Estoy seguro que quieres que te dé el dinero que es tuyo, porque no quieres que mancille mi cuerpo bebiendo. Mi cuerpo es tuyo y solamente tuyo mi señor, mis mortales y pecadoras carnes te pertenecen y por eso debo de guardarlas tal y como a ti te gustan. En cuanto a la túnica te la daría gustoso señor, pero a parte de mis hábitos, tan solo tengo una camisa hawaina y pantalones raperos de un sobrino mío que se los confisqué por ser demasiado modernos. También te daré el vino consagrado, ya no me hace ninguna falta, mañana beberemos tu sangre que es la única real y la única divina”. Jesús le dió una contundente colleja al cura y le dijo: - “déjate de monsergas y tu a lo tuyo”. El cura volvió ipso-facto con un tetrabrik de don simón, con la camisa y unas gafas de sol, para que nadie pudiese reconocer a nuestro señor. Tras vestirse, todas las heridas le cicatrizaron y dejó de sangrar por voluntad divina. Tras vestirse, parecía Jesús en manhattan,¡ Jesús!, ¡ oh Jesús!, parecía que estuvieras a punto de tirar los dados en las vegas cabrito. Tras beberse 7 litros de don simón, delante del cura, tirándose pedos y eructos cada dos por tres, mientras Marcelino estaba arrodillado, y no dejaba de reverenciarlo con el padrenuestro que estas en los cielos, le dijo: - “ oye viejo chiflado, dime donde hay un bar que hace mucho tiempo que no juego con las malditas tragaperras, supongo que con el dinero que me has dado no esta mal para empezar, aunque podría ser mucho más. Y ahora viejo loco, vete a rezar tus oraciones y déjame en paz”. Marcelino le dijo que a aquellas altas horas de la madrugada no podía haber ningún alma decente que no estuviese en sus casas durmiendo o rezando, y que un bar no era digno para Jesús. Jeshua le dijo:-“ ¿ es que todos los curas sois del opus dei, ¿ es que no recuerdas que yo frecuentaba con gentes de mal agüero para convertirlas?. ¿ no recuerdas que hable con mujeres, con leprosos y recaudadores de impuestos?, ¿ porque te crees que voy a un bar sino es para vaciar la máquina y evitar que su dueño saqué dinero a expensas de los demás?, ¿ porque te crees que me voy a beber todo el licor del bar sino es para que nadie salvo yo pueda beber?. Amigo mío recuerda que la fe mueve montañas, por eso no debes de desconfiar de mi, porque yo soy el creador de todas las cosas, yo o mi padre, ya no sé que decirte. Te recomiendo que no llames al obispo porque mi visita al duelo terrenal no tiene motivos pastorales. Y en lo que respecta a la cruz, como estaba asegurada puedes reclamar dinero por ella, o mejor dicho podéis. Y ahora vete a dormir que el oficio empieza pronto”. Jesús se fue acompañado de su inseparable corona de espinas, de su corona angelical, de los ralos de sus barbas hebraicas, y de sus melenas cales. De hecho parecía como un planeta con patas y brazos con dos anillos, porque tenía sobrepeso, tanto tiempo en la cruz sin moverse, le había hecho ganar bastante tamaño en su cintura. Abrió las puertas de la iglesia y se fue al bar más cercano para probar suerte con el juego, con las mujeres y el vino. Marcelino que todavía no había podido reposar de su asombro, desobedeciendo las instrucciones del fundador de la iglesia y de la humanidad, decidió pedir consejo espiritual al obispo y volvió raudo a la capilla para comentar la jugada con su ilustrísima. Descolgó el teléfono, aspiró dos o tres veces con contundencia para encontrar el poco aliento que le quedaba y le respondió soñoliento y malhumorado el obispo: - “ ¿que pasa Marcelino?, ¿ has vuelto a tener tentaciones con la bebida y quieres que te diga lo que has de hacer para superar tu adicción?. ¿ que quieres?, ¿ que te recomiende alguna lectura del evangelio?. Ahora mismo no se me ocurre ninguna, déjame en paz pesado porque es con tu látigo interior con quien debes de dialogar y no conmigo”. Marcelino que estaba acostumbrado al mobbing pastoral del obispo, cerró los ojos con paciencia, procedió a confesar todo lo que había visto y oído con cierta reticencia porque temía no ser creído: - “ su ilustrísima no sé si he sido testimonio de un prodigio sobrenatural o de un cruel arrebato visionario de mi senectud, pero nuestro salvador ha bajado de la cruz y se ha comportado conmigo como un insolente joven de nuestros días. Supongo que estoy blasfemando con mis confesiones pero yo creo que los acontecimientos han blasfemado mucho más que un pobre pecador como yo. Perdonadme por mis retorcidas declaraciones, pero pongo a dios por testigo, que el hombre que yo he visto no podía ser otro que dios. Los mismos estigmas en sus muñecas, los mismos ojos hundidos en el misterio de la verdad y el perdón, aunque eso sí sus sentencias de barrio marginal y sus rudos modales nada tienen que ver con los que son narrados en el libro santo. Excelencia, yo soy cristiano, y como tal creo en el cristianismo, pero lo que he visto esta noche es una prueba de fe demasiado mortificante, que ni el mismo Job hubiese podido superar”. El obispo tras suspirar en silencio respondió: - “¿Te ha vuelto a pedir dinero para sufragar sus gastos para pagar los servicios de una meretriz?”. Marcelino, que creía que se moría víctima de una condenación eterna tras escuchar lo que había dicho su ilustrísima, se encogió de hombros con sarcasmo y le respondió: - “¿como sabe eso la vuestra merced?”. El obispo le respondió: - “ esto que te voy a decir, es uno de los secretos mejor guardados del vaticano, tan solo lo saben cinco sacerdotes de pueblo como tú y tres cardenales. Verás fervoroso creyente, en ocasiones Jesús decide descender de su cumbre para practicar el sexo con cortesanas de mal agüero, lo ha hecho una y otra vez, en el fondo Jesús no es más que un niño pijo y deslenguado, como lo podría ser cualquier hijo de vecino o para ser más concretos del opus dei. Es un joven rebelde, que como nunca le podrá coger los cuernos a nuestra tradición conservadora, hace algún tiempo que se saltó el justo protocolo que estableció la ley, la ley divina, la ley sagrada aquella que dice a todos los rebaños del señor lo que es justo e injusto. Jesús es un caso perdido, un niño consentido y mimado por su padre, pues se tiene demasiado creído que es dios, ya que de hecho lo es. Siempre hace lo mismo, se baja de la cruz, se va a bares, a discotecas y se pone a ligar y a follar como un simio inmaduro. Su padre hace la vista gorda por algún tiempo, pero cuando a su hijo se le cruzan los cables demasiado, le ordena que vuelva al paraíso y vuelta a empezar. El dios padre nunca ha sabido educar a su hijo, tan solo dios sabe los polvos que habrá echado desobedeciendo la voluntad divina. En fin, que yo te ordeno que lo vayas a buscar, allá donde se encuentre, que le des una buena reprimenda y que le amenaces diciéndole que sino vuelve a subir a la cruz lo volveremos a azotar y a crucificar. Recuerda que es necesaria la discreción, porque si todo el mundo se entera de quien es Jesús verdaderamente la iglesia dejará de ser respaldada por todos los poderes públicos y se arruinará irremisiblemente. Recuerda mis instrucciones, ante todo coraje, prudencia, virtud, y lo que no le puede faltar a ningún cristiano que se merezca ser llamado como tal: fe”. El padre Marcelino, puso un rótulo en las puertas de la casa del señor, tras colgar con cierta pesadumbre. No podía mentir a sus reaccionarias feligresas con los pechos caídos y anunciaba: - “hoy no habrá misa porque estoy siguiendo los pasos de dios”. Mientras tanto jeshua torcía la esquina de la calle pisuergas, eran las 5 de la mañana, y antes de entrar en el bar llevaba una borrachera de caballos viejos considerable. Caminaba tambaleándose, y cada vez que pasaba alguna jovencita cerca de él, se bajaba los pantalones como una puta para pedir limosna y decía: - ¿ a que es grande el mendrugo de dios?, mira como me cuelgan las pelotas arpía, ¿alguna vez habías visto alguna herramienta de albañilería tan gruesa, cortante y útil?. Las tres jovencitas que lo vieron le dieron un euro por lastima, y le decían reconociéndole sin titubear como el hijo de dios: - “ lo sentimos somos demasiado modositas para este inmenso cachorro”. De hecho se habían encontrado con exhibicionistas con más talento en los callejones oscuros. Jesús se hubo de conformar con tres miserables besos en la mejilla y con tres euros que no le daban ni para dos estrellas. De hecho las jovencitas sabían que Jesús había pasado de moda, ahora tan solo estaban a la vanguardia, los cantantes inútiles y sensibleros que se depilan. Ya no era costumbre dejarse las barbas y el pelo tan largo, y esas barrigas varoniles peludas y de barril. De hecho sabían que dios se había convertido en un lunático que no tiene lugar en nuestro mundo consumista y de sentimientos tergiversados. Poco después entró en el bar pepe, lo encontró abierto por casualidad, ya que todavía quedaba el típico pesado en la barra, de aquellos que nunca se les perfora el estomago ni con salfumán. Por desgracia la máquina tragaperras estaba desconectada. El bebedor trasquilado estaba tragándose lentamente sorbos de champagne, cantando la marsellesa y chasqueando los dedos, creyendo que eran gusanitos que jugaban tiernamente enrollándose los unos a los otros. Casi todas las luces del bar estaban apagadas excepto la de la barra, el camarero estaba leyendo tranquilamente el periódico del día anterior, aguardando estoicamente a que su cliente se decidiera para ir a dormir la mona en cualquier banco que encontrase por la calle. Jesús interrumpió aquel silencio tan hermoso y le dijo al camarero: - “ sé que es hoy mi día de suerte, haz el favor de encender la máquina, me pone enfermo ver esas máquinas muertas sin que sus luces parpadeantes me den vueltas en la cabeza una y otra vez”. El camarero hizo oídos sordos y le dijo: - “ ¿ que quiere que le sirva amigo, o habría de decir jesusito de mi vida eres niño como yo?. Jesús le dijo: - “ no me gusta que empiecen atendiendo a los clientes por lo que no han pedido. Sírveme un scotch, tengo pasta como puedes ver- se sacó la cartera del bolsillo, se quitó las gafas de sol para limpiárselas, y le enseñó unos cuantos billetes de cinco que le había dado Marcelino, de hecho sus pantalones de topos amarillos eran muy originales- y ahora enciende la máquina antes de que te la destroce a patadas”. El otro cliente se despertó de su pesado sueño y tras clavar sus angustiados ojos en jeshua le dijo: - “ eh Jesús, no me gustan los jugadores de mierda como tu, lo único que hacéis es esperar a que los otros jueguen para después sacarles todos los talegos, en un descuido. Lo único que hacéis es sentaros como buitres a su lado y cuando habéis calculado que la máquina ha de dar el premio por el ruido que hace, les dais un viaje con el puño y con 20 céntimos ganáis lo que a otra persona le hubiera costado 100 euros”. El camarero le dijo a aquel exaltado cliente: - “Cálmate Rufo no ha hecho daño a nadie”. Pero aquella conducta alterada y extasiada que iba contra todo civismo tenía las velas desgarradas en el frenético navegar de su borrachera: - “no, no me gustan los tipos como ese. Nunca me ha gustado Jesús, siempre con ese catecismo tan cursi de que hay que hacer el bien al prójimo. Jesús no es más que un ludópata de tres al cuarto”. Jesús se bajó los pantalones, para enseñar su descomunal mendrugo a su impertinente interlocutor y le dijo:- “Cuando tengas una salsicha tan inflada y estirada como ésta hablaremos pero mientras tanto cierra tu puta boca, porque lo único que quieres es que te la meta por ahí maricón de mierda”. Rufo se sintió muy enojado por aquella agresión verbal ,se levantó de su silla y cogiéndola con sus temblorosas manos la lanzó con fuerza como un proyectil, como si fuese la bomba de Hiroshima. Impactó en la boca de Jesús que sangraba como un condenado. Jesús ni siquiera se inmutó poniendo la otra mejilla, se dio la vuelta en la barra para beberse la copa del scotch, dando ejemplo de lo que dicen las sagradas escrituras. El camarero dio el grito al cielo y dijo: -“ no quiero problemas Rufo, lárgate de aquí ahora mismo”. Rufo creyéndose vencedor en aquella porfía como aquel hombre que según cuenta la Biblia pudo derrotar a dios en un cuerpo a cuerpo, se fue contento y feliz, silbando la canción de verano azul y poniendo unos cuantos billetes en la mesa, que era más o menos lo que había bebido aquella noche. El camarero le pidió disculpas por el trato recibido rogándole que no le denunciará. Le prometió que le enchufaría la máquina y que la tendría a su disposición todo el día. Jesús le respondió: -“ no te preocupes agustín…” el camarero le interrumpió con rudeza interrogándole: - “ ¿ como coño sabes mi nombre?”. Jesús que empezó a poner monedas frenéticamente en la máquina le dijo: -“soy Jesús, ¿no lo recuerdas?”. El camarero asintió y le dijo: - “perdona se me había olvidado”. Dicho y hecho las monedas empezaron a rodar por la máquina como una auténtica fuente de los deseos, ya que siempre ganaba, y muy pronto la vació por completo. El camarero extrañado le preguntó: - “ como coño te lo haces, no hay ni un puto chino en este barrio que haya sacado nunca nada de esta máquina”. A lo que jeshua le respondió: - “soy el hijo de dios, ¿recuerdas?”. Entre el dinero de la máquina y lo que le había dado el cura, no le daba todavía para una puta en condiciones, no obstante no había ningún bar abierto en tres manzanas a la redonda, así que pidió tres botellas de scotch y reclinando su silla y con las piernas cruzadas se puso a leer con avidez mientras se masturbaba disimuladamente( dios nos ve siempre y por esta razón también sabe cuando no miramos) todas las ofertas de lunnis de la vanguardia, del periódico, del país, del mundo, del abc, y hasta del mundo deportivo. Jesús tras hacer una breve investigación bibliográfica del mercado, le preguntó al camarero: - “ a ver que puedes decirme de esta: loli,45 años, 125p,40 euros te recibo sola en mi apartamento, hago tanto el mete y saca como el saca y mete, si te gusta me la metes bien fuerte o sino vete”. Agustín no se lo pensó dos veces: - “ es un puto travestí subnormal”. Jesús se quedo pensativo y dijo:-“ no sé pero eso del 125p parece muy prometedor, pero no será suficiente con ponerle una máscara en la cara, habría que ponerle un cinturón de castidad en los cojones, demasiado rebuscado, esta oferta no la voy a considerar más”. El camarero le leyó otra: - “trini, 18 años, 90p, ojos azules, una mina de encantos te esperan en mi entrepierna”. Jesús le respondió: - “ no, seguro que es una vieja porque tiene nombre de vieja, la pobre tendrá alzeimer y se ha olvidado de cambiarse de nombre”. El camarero le dijo: - “ en el periódico no existen posibilidades mejores a las ya mencionadas, tendrás que ir a algún club privado y distinguido para la jet-set, no creo que tengas problemas para que te dejen entrar siendo el hijo de dios seguro que eres muy conocido por allí”. Jesús le respondió: -“ tienes razón, con todo el dinero que he ganado hasta ahora( 970 euros), puedo financiarme un polvo discreto pero tampoco divino, y recuerda que si yo soy el hijo de dios debo aspirar a algo más. ¿ se te ocurre alguna idea?. El camarero le sugirió con vergüenza: - “podrías trabajar….”. Jesús le cortó secamente y le dijo: - “ ya trabajé duramente siete días para crear el mundo, después me jubilé y no he vuelto a hacer nada más. Mi padre y yo hemos vivido como rentistas siempre y no nos ha ido mal. Por lo que todas las guerras, las hambrunas, las matanzas y las desgracias entre los hombres, no pueden tener otro motivo que yo y mi padre y el espíritu santo hayamos descansado desde entonces. El mundo esta para disfrutar de mi creación, es un pecado que dios trabajé y por eso va tan mal”. El camarero le respondió: - “ yo nunca he sido creyente, ni he tenido pasta, por lo que me importa una mierda a que dedicáis vuestro tiempo libre tu padre y tu”. Entonces Jesús cambiando de tema, ya que no le gustaba hablar de filosofía, teología, política y esas mamarrachadas le dijo: - “he tenido una idea. ¿Que te parece si saco guita con el truco de las tres nueces?”. El camarero le dijo: -“ no me parece mal, pero cuidado donde te pones porque por allí hay muchas mafías. Creo que la avenida de los carmelitas es un lugar seguro hace tiempo que no pasa por allí la gente de…”. Jesús con su divina pedantería le interrumpió: -“Ramirez”. El camarero se quedó sorprendido: - ¿ como te has enterado de esto?, eso es un asunto que solo manejamos la gente de Ramirez y yo. Jesús dijo triunfalmente: - soy el hijo de dios, ¿ recuerdas?. El camarero le dijo: -“ tienes razón se me había olvidado no sabía donde tenía la cabeza”. Jesús que tenía tantas ganas de follar como aquella vez que estuvo cuarenta días en el desierto, por orden de su padre y no podía hacer otra cosa que hacer hoyos en la arena, se fue a la plaza de las carmelitas. Se despidió del camarero el muy rollica sin ni siquiera darle propina, a pesar de lo amable que había sido con él, y se fue directo a la plaza de las carmelitas a recaudar fondos por una causa tan noble como podía ser la de satisfacer a su quillote insaciable. En esta vida todos queremos follar, hasta dios, y quien diga lo contrario es un hipócrita. Un camarero estaba montando las mesas en la terraza ya que abrían en medía hora. Jesús le sisó una sin que se enterará. Cambió de lugar instantáneamente y el camarero se quedó estupefacto al ver que aparecía y desaparecía. Pues en un instante dio un paso en la calle, y en el otro estaba arrebatando una mesa en el interior del bar el muy hijo de puta( perdón, de dios). El camarero le saludó desde la terraza y le preguntó estupefacto: - “¿ como coño ha hecho usted eso?, haga el favor de devolver esa mesa porque no es suya”. Jesús dijo con su característico tono de voz magistral: -“porque soy el hijo de dios imbécil”. El camarero lo reconoció enseguida y le dijo: - “perdona no te había reconocido mi señor, pero te advierto mi señor que a mi no me roba nada nadie, ni siquiera dios”. Jesús le dijo: - “tranquilízate hombre de poca fe, esta mesa la necesito para montar mi negocio, ya te la devolveré después”. El camarero salió cagando leches para darle una buena tunda de palos, pero nuestro señor convirtió el suelo en resbaladizo y el camarero se cayó cuatro o cinco veces antes de llegar a él, desistiendo al fin de la magna empresa y pidiendo a nuestro señor que perdonase sus pecados pero que al menos volviese a poner un suelo en el que pudiese caminar sin tropezar. Serían las 10 de la mañana cuando Jesús puso su mesa a la sombra de una palmera de la plaza, saco las nueces de una tienda de comestibles de enfrente, y el mantel rojo que utilizó fue igualmente substraído del mismo establecimiento. Jesús era un tío tan inteligente que le bastaba mirar el sol para saber que hora era exactamente incluido segundos y décimas, las centésimas las dejamos para su padre que era mucho más avispado en matemáticas que él. Cuando empezó a concurrir el gentío serían las 10 y medía, hora en que tocaba alzar la voz, porque para que te oiga la gente se tiene que gritar con entusiasmo, ni siquiera dios puede evitar no tener que gritar, este era su reclamo propagandístico: - “ gentes de todas las nacionalidades, edades y condiciones, jugad para llevar el pan a vuestra casa, será un duelo entre amigos, nadie resultará dañado por apostar una escasa cantidad de dinero. ¿ que os animáis a apostar fuerte?, sed bienvenidos porque no pueden haber amistades que se rompan por todo el dinero del mundo. Jugad, tenéis dos posibilidades contra tres para ganar. Estoy muy necesitado y tengo que ganar dinero como sea, aprovechaos de un hombre que dice que quiere ser vuestro amigo y que además os deja las puertas abiertas para llegar a casa con las manos llenas. Yo no os puedo prometer nada, ni nada bueno ni nada malo el juego es muy caprichoso, a veces te lo da todo o a veces te lo quita todo. Una contra tres posibildades para perder, dos contra tres para ganar, las dos suenan igual de bien, ya lo diga en sentido positivo o en sentido negativo. Y si os emperráis a jugar una y otra vez, acabaréis ganando por necesidad. Venid gentes, soy una persona muy necesitada y os podéis aprovechar de mi, soy muy bueno y os entrego con todo mi corazón mi más sincera amistad”. Jugo toda la mañana, al principio se dejo ganar, 500 euros que invirtió en su arriesgada operación, alegrándoles la mañana, a tres marineros extranjeros. Se corrió rápidamente la voz de que un loco se dejaba ganar el dinero. Fueron 7 hombres ingenuos del barrio, y la suerte empezó a cambiar para Jesús, y empezó a esconder la bolita artesanalmente en las mangas de su camisa. De hecho sus gafas de sol inspiraban confianza porque le daban el aspecto de ser un drogadicto que no sabía lo que hacía. Les arrebato a los hombres del barrio 2000 euros. Estos se fueron rabiosos, dispersándose por la calle como almas en pena, pensando que podían echarse una juerga a costa de aquel aparente ingenuo. Uno de ellos llamó por el móvil a su mujer para confesarle que había perdido 300 euros, y la mujer le dijo que aquello era una estafa. Queriéndose vengar de aquella jugada tramposa que le había hecho perder una semana de honrado trabajo en la fábrica, fue a un policía y lo denunció. Jesús que tenía los oídos mucho más desarrollados que un perro, oyó a 500 metros, lo que se le venía encima. Sin dar explicaciones a nadie y comprendiendo que no tenía tiempo para más jugadas, cogió rápidamente el tapete de la mesa como un inmigrante que es sorprendido vendiendo cd´s piratas y empezó a correr como un desaprensivo, dejando a su clientela estupefacta y contrariada porque querían recuperar su dinero en otra jugada. Corría como alma que persigue el diablo, mientras algunas viejecitas que pasaban cerca se santiguaban y le decían entre lágrimas tan beatas como de niña pequeña: - “ Jesús bendícenos”. Pero Jesús que huía de la policía, no tenía tiempo de bendecir a sus feligresas y mucho más sino tenían unas tetas grandes, turgentes y jóvenes. Consiguió dar esquinazo a la policía y se fue a las afueras de la ciudad para que nadie lo reconociese cerca de un polígono industrial. Con la coña de las tres nueces había ganado 2000 euros contantes y sonantes, ya le devolverían su mesa al camarero en otro instante. Entre la limosna del cura, el simple y llano hecho de vaciar una máquina tragaperras y el timo de las tres nueces, la contabilidad divina ya llegaba a 3000 euros, ya podía pagarse a putas de lujo como la ana obregón y todavía le sobrarían para unas gambitas en el puerto. Dado que tendría muy mala reputación en la ciudad, cogió el tren al día siguiente tras charlar con algunos drogadictos cerca de una fábrica aquella noche. Gastó 100 euros en coca, y después los revendió a 400,su clientela eran marujas que las pegaba el marido, después drogadictas y finalmente putas. Fue fácil timarlas porque iban muy colocadas. Se hacinaban debajo de las vías del tren, y después a trabajar en la carretera como dios manda. En fin que no podía irse a dormir sin conseguir los 5000 euros ansiados, que tanto necesitaba su necesitado mendrugo. Hemos descontado 700 euros que robó a dos yonquis que dormían plácidamente en un banco del parque y que debían muchísima pasta a un camello, por lo que al día siguiente le saldrían muchísimas jorobas de tantas hostias sagradas que recibirían, pero no había problema, Jesús ya le había dicho a pedro el de las sandalias que cuando juzgase sus almas perdonase sus pecados, de algún modo tenía su corazoncito, coño, ¡que era Jesús!. En fin, Jesús, se fue a dormir a la playa en una cala que sabía que era segura, porque su presciencia divina así se lo había constatado. Esnifó un poco de polvo de ángel y a dormir como los angelitos. De hecho dormir en las rocas era un poco incomodo, pero nada era comparable al dolor que sufrió tras ser crucificado, por lo que no le importó en absoluto. Se despertó a las 2 del mediodía, y cuando salió de su escondrijo, comprobó que su exquisita cartera estaba llena, y se dejo adular por el dulce halo de luz verde que desprendían aquellos billetes. Se coló en el tren, saltándose las puertas giratorias sin picar el billete, aprovechando un descuido de los agentes de vigilancia porque faltaría más: -“ si hay muchos humanos que se cuelan en el tren, ¿porque no iba a hacerlo Jesús?”. Cuando vino el revisor se escondió en el lavabo y asunto concluido. Tras unas cuantas horas de polizón el tren, finalmente llego a la estación de sants en Barcelona. De vez en cuando al reconocer en él a la persona de Jesús, por su corona de santo, le decían: - “ Jesús necesito pagar la hipoteca”, “ Jesús mi mujer me ha abandonado”, “ Jesús estoy en el paro”, “ Jesús ayúdame a aprobar los exámenes”, “ Jesús mi jefe en el trabajo me hace la vida imposible”, “ Jesús dime que puedo hacer para salvar mi alma”, “ Jesús redímeme de mis pecados”, “ Jesús se ha muerto mi madre”, “ Jesús me he separado de mi mujer y no se que hacer”, “ Jesús mi marido me la pega con otra”, “ ¿ que debo hacer para demostrar a mi novio que lo quiero?”, a todo esto respondía Jesús: - “ dejadme en paz, recordad lo que os dije en el sermón de la montaña, espero que con eso tengáis suficiente, no he venido como profeta sino como turista a la tierra”. Poco después se fue a la avenida roma, a una sex-shop que hay a unos 15 minutos a pata, el blue-star. Antes estaba solo salir de la estación, pero desgraciadamente ahora hay que caminar, ni siquiera Jesús pudo evitar tener que hacerlo. Esta enfrente de una gasolinera, que era donde pasó sus primeros años de infancia el narrador de esta historia, se pueden ver sus parpadeantes luces azules y exóticas, como una señal subliminal que entra por la retina. El encargado se sorprendió al ver entrar a Jesús y le preguntó: - “ vaya, vaya, nuestro jesusito se ha puesto cachondo, ¿ quieres alquilar alguna peli porno?, ¿ quieres entrar en alguna cabina y meneártela a gusto?, ¿ que tipo de películas te gustan?, siempre he tenido curiosidad por conocer los gustos sexuales de dios. Por ser dios te haré un 15% de descuento. Entra, mira, siendo dios seguro que te puedes gastar una pasta en nuestra rica filmoteca”. Jesús le dijo: -“ no he venido aquí a alquilar pelis, he venido a que se me informe acerca de una buena puta de lujo. Sé que tu estas en el atolladero, sé que tienes clientes de pasta y que te cuentan sus andanzas. No seas tímido, si abres tu pico de oro te dejaré 600 euros para que le compres ese traje de fiesta del cual se ha encaprichado tu novio jacinto”. Al dependiente se le quedó su cara de bulldog maricón pálida y escuálida tras saber que aquel misterioso cliente conocía un secreto tan bien guardado entre dos agachados de la acera del frente, se irritó visiblemente al haberse destapado su agujereado trasero a la vista de todo el mundo, o de dios, que para el caso es lo mismo:- “ ¿ como has podido saber tu eso?, ¿ acaso dios tiene interés en saber lo que hacen los marineritos?”. Jeshua se encogió de hombros con aburrimiento y dijo: - “ no es la motivación de dios por ver los pecados lo que te debe de inquietar, sino tu críptica actitud para enmendar lo que tu crees que es pecado y lo que no, dios se puede entrometer en la intimidad de la gente, aunque tenga los ojos cerrados, porque tan solo cuando el mundo esta ciego es cuando no existe dios momentáneamente. Si quieres aislarte de mi padre, nunca le mires directamente a la cara, para ser considerado un dios es suficiente con crearse un mundo que no es visible al resto de las personas. Dejémonos de teología ocultista y vayamos al grano- dijo mientras se sacaba de la billetera un billete de 500 y otro de 100 que relucían como el fecundo trigo de la esperanza para entrar en el trafico de influencias de la carne- estos billetes pasaran a tu mano, si me das el numero de la puta más indecente y que causa más enfermedades céfalo-raquídeas por micra cuadrada en su vello pubico de toda Barcelona”. El dependiente, asintió en silencio mientras escribía un número y un nombre discretamente con la mano tapada en una hoja de papel; se lo puso en el bolsillo del pantalón de Jesús, mientras Jesús le hacía entrega de aquella desorbitante cantidad por aquella información tan valiosa. Hubo un posterior apretón de manos para sellar aquel pacto entre caballeros. Tras salir de la sex-shop, jeshua aprovechó un descuido de un ejecutivo que tenía un móvil encima de la mesa, mientras se tomaba una cerveza en la terraza del bar, para sustraerlo como un auténtico profesional. Llamó con su bichito del amor tieso como una mala cosa y dijo: - “¿hola, es usted la madame?”. La madame contestó: - “ si que lo soy nazareno. Guapo, ¿ quieres alguna de nuestras chicas?”. Jesús no se lo pensó dos veces antes de contestar: - “ quiero a mari, dígale que se ponga al teléfono, pues tenemos que hablar de tarifas y fantasías”. La madame sin importarle que su cliente fuera dios le respondió: - “ puedes explicármelas a mi, yo contestaré en su nombre. Ahora mismo ella no esta”. Jesús le dijo: - “ mientes, ahora mismo esta sentada en el sofá junto a ti, se está cambiando las bragas”. La madame se sorprendió y le preguntó: - “¿ como coño sabes tu eso?”. A Jesús parecía que fuese a darle un sincope: - “ porque soy Jesús subnormal”. La madame reaccionó con calma y dijo: - “ tienes razón se me había olvidado”. Mari se puso al teléfono, tras presentarse Jesús como el único hijo de dios, y como el único que folla auténticamente como dios, se escuchó un soporífero suspiro capaz de desanimar a cualquier amante vigoroso, al reconocer la voz de Jesús, se sintió muy decepcionada, creía que se trataba de un cliente importante al reconocer en los gestos de la madame una chispa de vitalidad que no había visto en la vida, desde que la había conocido. Se oía como discutían al otro lado del auricular. La Mari no cesaba de decir: - “ Jesús no es mas que un impotente, he leído miles de veces la Biblia cuando iba a colegio de pago y en ningún momento he podido intuir ninguna mención de sus fornicaciones, salvo en unos apócrifos de poca monta”. La madame erre que erre: - “ calláte jovencita deslenguada no hables así de nuestro señor, jesús la tiene más grande que un elefante y un camión juntos, no, lo que pasa es que los jóvenes de hoy en día no tienen ni pizca de fe”. Se pudo oir un contunte insulto: - “ vieja facha”. Y posteriormente una contundente bofetada y la siguiente regañina: - “ niña maleducada ahora te vas a poner al teléfono y vas a ser cariñosa con Jesús, cuando venga se la vas a chupar como ahínco y morbo, de lo contrario te tendrás que buscar la vida en otro sitio. Ahora le vas a pedir disculpas a Jesús por hacerle esperar”. La madame se puso al teléfono diciéndole que las jovencitas de hoy en día no tenían ni pizca de respeto con las tradiciones y la religión, a lo que Jesús le respondió que le daba igual, tan solo le interesaba una persistente, locuaz y vil mamada. Se puso Mari al teléfono con la mejilla colorada tras aquel maternal cachete, y le dijo: - “ ¿ que es lo que te gusta Jesús?, ¿ quieres hacer conmigo lo que nunca pudiste hacer con maría magdalena”. Otra bofetada, otro grito deforme e inconsistente y la siguiente regañina: - “ haz el favor de no usar el nombre de dios en vano. ¿ es que te crees que Jesús no tenía suficientes encantos para las jovencitas de entonces?, ¿ es que no te crees que no podía aguantar una erección durante cuatro horas y correrse por lo menos 25 veces?. Yo creo que serías tu la que le tendrías que pagar a él, y no él a ti. Así que deja de blasfemar y habla con Jesús como lo que es y como lo que merece: - “ un semental que nunca lo puedes detener a la carrera”.se volvió a poner Mari con las dos mejillas que parecían como dos globos aeroestáticos con la presión a todo vapor y le dijo: - perdona por mi poca fe Jesús, ¿ que te gusta el caballito inglés?. No eres más que un puto cínico, un polla corta y amargado, yo creo que o eres hermafrodita o no sé lo que pasa, porque la tienes tan pequeña que a el coño de una mosca le parecería un polvo de mierda”. Eso fue la gota que colmó el vaso, la madame se puso a aquella jovencita insolente en su regazo y le propinó unos buenos azotes, mientras conversaba con Jesús: - “ le voy a dejar a esta jovencita el culo como un tomate. Esta claro que discutir con ella es inútil- se oían los cachetes y los gemidos de dolor de Mari que suplicaba piedad con todas sus fuerzas- bueno Jesús dado que tendrás que follarte a esta impertinente, dime lo que te gusta”. Jesús le dijo: - “ deja de castigarla, te lo ordena el mismísimo dios. Voy a ir en un par de horas y ya estoy lo suficientemente caliente como para encontrarme a una puta incapacitada que no puede adoptar según que posturas porque le duela el culito. Pues te voy a ser franco, me gusta la postura del misionero y todas aquellas que recomiendan los padres de la iglesia, si no sabes a lo que me refiero haz el favor de buscarlo por Internet. Creo que ya estoy llamando a tu puerta, estoy tan cachondo que creo que voy arrastrando la polla por las escaleras a dos o tres pisos por debajo mío”. La madame se sorprendió tras la sorprendente declaración de Jesús: - “ ¿jeshua tienes la polla en el culo?”. Jesús se sintió muy colérico y le dijo que con la empinada que llevaba encima había confundido arriba y abajo como si de barrio sesamo se tratase, de todas formas se iba a sentir como un niño que dice con espinete arriba y abajo, mientras metía y sacaba. Tras preguntarle la dirección a la madame colgó y tiró el mobil por la alcantarilla, al pensar que su auténtico usuario bloquearía la línea de un momento a otro tras denunciar el robo a su compañía de teléfonos móviles. Mientras tanto el padre Damián continuaba siguiendo las huellas divinas de Jesús. Había cogido el tren para Barcelona, ya que mientras rastreaba por casualidad cerca de la estación, ya que se enteró de lo que había robado con las tres nueces, ya que estaba en boca de todos los vecinos del barrio, y supuso que era una posibilidad que intentase huir por las líneas ferroviarias para evadirse de la policia, de los indignados vecinos, y de todas las mafias a las que había robado guita en sus narices y en su territorio, no le quedaba otra escapatoria al bueno de Jesús que huir, como lo hicieron los israelitas de Egipto tras las diez plagas. Preguntó a unos jóvenes si habían visto a Jesús y les dijo que lo habían visto mientras se colaba en el tren que iba en dirección a Barcelona. Tras llegar a sants, fue a la sex-shop, porque supuso que Jesús no tendría otro lugar para caerse muerto que no fuera ese. Tras sobornar al encargado con la misma cantidad que se había gastado Jesús en aquella dirección puteril, pudo conocer a ciencia cierta su paradero. Tras llegar al puti le agarraría de las pelotas y lo volvería a crucificar en el altar, como hace toda religión, como hace toda ciencia, como hace todo penitente comportamiento en lo cotidiano..

2 comentarios:

kebrantaversos dijo...

MUY GUAPO ESTE JESUSITO FOLLADOR
RECIBIRÁS LOS ZINES EN BREVE
UN ABRAZO
EL KEBRAN

alba dijo...

libre expresion, jajaja