miércoles, 7 de noviembre de 2007

+ sobre panero



Leopoldo María Panero (Madrid, 1948), poeta español, encuadrado dentro del grupo de los novísimos.
Panero es el arquetipo de un malditismo cultivado tanto como repudiado, pero ese malditismo no le ha impedido ser el primer miembro de su generación en incorporarse a la nómina de clásicos de la editorial Cátedra, contar con una espléndida biografía de J. Benito Fernández (El contorno del abismo, Tusquets, 1999) e insertarse en la historia literaria, las antologías y los programas académicos.
Hijo de Leopoldo Panero (1909-1962), poeta de sugerente voz, el joven Leopoldo María Panero, al igual que tantos descendientes de los prohombres del régimen franquista, se siente fascinado por la izquierda radical. Su militancia antifranquista constituirá el primero de sus grandes desastres y le valdrá su primera estancia en prisión. Tiene una formación Humanista, estudia Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid y Filología Francesa en la Universidad Central de Barcelona. De aquellos años jóvenes datan también sus primeras experiencias con las drogas. Desde el alcohol hasta la heroína, a la que dedicaría una impresionante colección de poemas en 1992, ninguna le es ajena. En los años 70 es ingresado por primera vez en un psiquiátrico. Sin embargo,sus constantes reclusiones no le impiden desarrollar una copiosa bibliografía no sólo como poeta, sino también como traductor, ensayista e incluso narrador. A finales de la década de los 80, cuando por fin su obra alcanza el aplauso de la crítica entendida, se decide que ingrese de manera permanente en el psiquiátrico de Mondragón. Sin embargo, casi diez años después se establece, por propia voluntad, en la Unidad Psiquiátrica de Las Palmas de Gran Canaria. La vida de este poeta y su entorno familiar siempre ha desatado curiosidad en el ámbito cultural, como muestra la película de Jaime Chávarri, El desencanto (1974), un documental que refleja cómo era su familia, en plena desintegración del franquismo, acomodada e intelectual, pero también: desmembrada, autoritaria y en la que la figura de su padre pesaba aún con su ausencia. En la década de los 90 Ricardo Franco se fijaría de nuevo en Los Panero para filmar Después de tantos años pero esta vez, sin la presencia de la madre -ya fallecida-. En 2003 se le concede el Premio Estaño de Literatura por una antología poética de Túa Blesa, publicada dos años antes.
Sus distintas entregas poéticas aparecen con regularidad:
Por el camino de Swan (1968).
Así se fundó Carnaby Street (Ocnos, 1970). A partir de este poemario la melancolía de los mitos de su infancia corre pareja a un experimentalismo apasionado.
Teoría (Lumen, 1973).
Narciso en el acorde último de las flautas (Visor, 1979).
Last River Together (Ayuso, 1980).
El que no ve (La banda de Moebius, 1980).
Dioscuros (Ayuso, 1982).
El último hombre (Ediciones Libertarias, 1984).
Antología (Madrid.Ediciones Libertarias, 1985).
Poesía 1970-1985 (Visor, 1986).
Contra España y otros poema de no amor (Ediciones Libertarias, 1990).
Agujero llamado Nevermore (Selección poética, 1968-1992) (Cátedra, 1992).
Heroína y otros poemas (Madrid. Libertarias, 1992).
Piedra negra o del temblar (Madrid. Libertarias,1992).
Orfebre (Madrid. Visor, 1994).
Tensó (Ediciones Hiperion 1996). Con Claudio Rizzo.
El tarot del inconsciente anónimo (Valdemar. 1997).
Guarida de un animal que no existe (Visor.1998).
Abismo (Ediciones Endimión 1999).
Teoría lautreamontiana del plagio (Límite 1999).
Poemas del Manicomio de Mondragón (Hiperión, 1999).
Suplicio en la cruz de la boca (El Gato Gris, Ediciones de Poesía, 2000).
Teoría del miedo, (Igitur, 2000).
Poesía Completa (1970-2000) (Visor, 2001).
Águila contra el hombre : poemas para un suicidamiento (Valdemar, 2001).
Me amarás cuando esté muerto (Lumen. 2001). Con José Águedo Olivares.
¿Quién soy yo?: apuntes para una poesía sin autor (Pre-Textos. 2002). Con José Águedo Olivares.
Buena nueva del desastre (Scio, Lugo, 2002).
Poemas del manicomio del Dr. Rafael Inglot (Valdemar. 2002).
Conversación (Nivola. 2003).
Esquizofrénicas o la balada de la lámpara azul (Hiperión, 2004).
Erección del labio sobre la página (Valdemar. 2004).
Danza de la muerte (Igitur, 2004).
CD-Libro "Moviedisco Colección Lcd El Europeo". Carlos Ann, Bunbury, José María Ponce y Bruno Galindo (Barcelona : Moviedisco, D.L. 2004).
Poemas de la locura seguido por El hombre elefante ( Poemas de la locura seguido por El hombre elefante. 2005).
Presentación del superhombre (Valdemar Ediciones, S.A. 2005). Con Félix Caballero
Su obra narrativa incluye
En lugar del hijo (Tusquets, 1976), libro de relatos fantásticos.
Dos relatos y una perversión (Ediciones Libertarias, 1984).
Palabras de un asesino, (Ediciones Libertarias, 1999).
Los héroes inútiles, [epistolario con el joven escritor Diego Medrano], (Ellago Ediciones, 2005)
Papá, dame la mano que tengo miedo, su última creación, (Cahoba Ediciones, 2007)
También ha cultivado el ensayo:
Mi cerebro es una rosa, (Roger, 1998).
Prueba de vida. Autobiografía de la muerte, (Huerga y Fierro, 2002).
De una u otra manera, todas sus páginas, hasta sus traducciones, son autobiográficas. De hecho, las claves de su obra son la autocontemplación y la (auto)destrucción. Sin embargo, como ya señalara Pere Gimferrer en 1971, el tema de su poesía "no es la destrucción de la adolescencia: es su triunfo, y con él la destrucción y la disgregación de la conciencia adulta". Liberar la adolescencia como energía emocional, creándose una mitología propia, no oficial, es la actitud asumida desde el comienzo por Panero.

Last River Together [editar]
El poema La canción de croupier del Mississippi, incluido en su obra Last River Together (1980),es un buen texto en el que encontrar resumidas la mayor parte de las características de la poesía de Leopoldo María Panero.
Lo primero que llama la atención en este poema son los elementos culturalistas que van apareciendo de forma más o menos explícita:
El título, de clara evocación cinematográfica.
La cita que encabeza el texto: Quince hombres sobre el Cofre del Muerto/ Quince hombres sobre el Cofre del Muerto/ ¡Yahoo! ¡Y una botella de ron!, que es la canción que cantan los piratas en La Isla del Tesoro, de Robert L. Stevenson (evidentemente, también hay adaptación al cine).
Una evocación de La vida es sueño de Calderón de la Barca (Y sueño que he vivido...).
Menciones expresa a Pessoa y sus heterónimos (Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro Campos).
La referencia a Dulce pájaro de juventud (Sweet Bird of Youth, obra teatral de Tennessee Williams, que fue llevada al cine por Richard Brooks en 1962 y que cuenta cómo un vividor debe abandonar su pueblo, tras haber seducido a la hija del cacique. Instalado en Hollywood, se convertirá en el amante de una estrella otoñal).
La contradicción a Larra (Escribir en España no es llorar).
La referencia al filósofo centroeruopeo Ludwig Wittgenstein.
La mención al escritor francés Rémy de Gourmont (1858-1915) y su Le Livre des Masques. Portraits symbolistes, Gloses et Documents sur les Ecrivains d'hier et d'aujourd'hui, in-18, Société du Mercure de France, Paris, 1896.
Lo segundo son las múltiples repeticiones ya de palabras, ya de estructuras sintácticas, ya de versos más o menos completos. Repeticiones que parecen ser usadas tanto para crear una especie de ritmo obsesivo (tengamos en cuenta que el poema es una "canción") como para dar al texto una apariencia de monólogo interior.
En último lugar, habría que señalar los diferentes temas que van apareciendo a lo largo del poema: lo autobiográfico, lo blasfemo, la vida como sueño, el antiespañolismo (no en vano, uno de sus poemarios se tituló Contra España y otros poema de no amor), el malditismo (es tan bella la ruina). Temas que, de una forma u otra, se repiten, se modifican, se mezclan, para darle al poema ese carácter de obsesivo monólogo interior, ya mencionado en el párrafo precedente.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Entre Eduardo Haro Ibars y Leopoldo María Panero hubo amistad, juergas y sexo, aunque ambos eran muy distintos y muy iguales, abusando del tópico.
Contó Haro Tecglen en un terrible libro que su primogénito, antes de morir, le pidió que por favor, una vez muerto, lo tirase a un contenedor de basuras. El padre le respondió que por él lo haría, pero que había que pensar en la sociedad, que lo tomarían por loco, no podría volver a trabajar, etc. Haro Ibars le respondió algo así como: "Te entiendo".
Haro Tecglen tuvo seis hijos y se le murieron cuatro; hoy tiene que soportar a una larga nómina de cerdos que le llaman momia y que le piden que se muera de una vez. No sé de dónde saca las fuerzas para levantarse, para respirar, para escribir.

Anónimo dijo...

El coqueteo que derivó en una fiesta salvaje con drogas, sexo y pop-rock (y porros!) en la época de la movida madrileña, tenía que terminar como terminó. Haro Ibars fue una víctima, pero él se lo buscó; el hombre es responsable de cada uno de sus actos, pero, ¿qué ocurre cuando se está drogado y las reacciones ya no son las mismas? (pensad en el caso del hombre de Roquetas, que por ir drogado al cuartel acabó como acabó; no vayas nunca drogado a esos sitios...). Lo que quiero decir es que me parece terrible que a uno se le mueran cuatro hijos, y de esa manera. Yo no tendré hijos, entre otras cosas por eso mismo (qué duro es ver morir a los hijos, no?). Se ha dicho que estos dos poetas estaban liados. Se ha hablado de la Moix como una inductora de no sé qué, que Panero estaba o quería estar con ella, la madre se opuso, y pasó que lo metió en los sanatorios. En realidad, y como ya se vio en "La luna" de Bertolucci (hay que ver esta y otras películas para entenderlo), las madres que quieren llevar su propia vida, con sus frivolidades, son las causantes del ingreso en la droga de los hijos débiles. No sé cómo sería la madre de este Haro... Pero algo tuvo que ver. El drogadicto necesita llenar ese vacío con algo que le haga contacto, estar "glued" a la Cosa. La Cosa, como dijo Burroughs, es eso que engancha, pero no mata, te obnubila. The Addiction. ¿Habéis visto esa terrible peli de Abel Ferrara?

Anónimo dijo...

A mí este señor me da pena. Creo que es un buen poeta, pero está roto, y se nota mucho. Su enfermedad es una de las más crueles que existen.
Pero claro, los periodistas siguen alimentando el morbo de su esquizofrenia, en especial los del País, que todavía intentan hacernos creer en tragedias románticas de locos cuerdos. Patético.