martes, 23 de febrero de 2010

Eduardo boix en zaragoza



Viernes 26 de febrero, 20 horas,
El pequeño teatro de los libros (c./ Silvestre Pérez 21, Las Fuentes, Zaragoza).
Velada poética con la presentación de tres libros:
"Últimas jornadas en el paraíso" de Eduardo Boix (Zaragoza, Eclipsados, 2010) con Octavio Gómez Milián como presentador y el editor de Eclipsados.
"Ucronía e hilván" de José Ángel Hernández (Colección el bardo, Libros de la frontera, Barcelona, 2009) con Ignacio escuín Borao como presentador y
"Delfos, me has vencido" (Colección el bardo, Libros de la frontera, Barcelona, 2009) de Juan Carlos Elijas con Antonio Ansón como presentador.
Al término de la velada, por cortesía del Pequeño teatro de los libros, se servirá un vino con el que brindar por la aparición de estos tres libros y la presencia en Zaragoza de estos tres autores foráneos.

sábado, 20 de febrero de 2010

En Carabanchel con AFANDICE

DEDICADO A LA PEÑITA DE AFANDICE


La imaginación
Puede ser y
Sin pensarlo apenas
La llave maestra
De nuestra felicidad
.
Es el verdadero motor
De todas las pasiones
Con la que se abre
La puerta grande
De nuestros mejores sueños
.
Corazones agujereados
Por abrazos y sonrisas
Lagrimas que son
Luces en los ojos
Cuando me miran
.
Sentimientos seguros
De los que apostillan
Son los que ahora
Te digo amigo mío:
.
Mi vida se la entrego
A los que sueñan
A los que ríen
A los que dan
Sin yo pedirlo
.
Besitos
Desde la orilla
De la vida
Hasta el cruce
De la muerte.

jueves, 4 de febrero de 2010

Braulio el martillo


Son las doce de la noche

Estamos ante la hora bruja

Y este sábado, ya domingo

Es tan frio e insoportable

Que no me reconocerías

Si me vieras a cinco metros

De reciproca distancia

Lorena engulle un kebab

Que poco parece importarle

Con tal que agonice el hambre

Mientras desabrocha uno a uno

Los botones, los suyos, los míos,

Bajo cero, todos, en plena calle.

¡Vamos a ver a Braulio el martillo!

Me agarra, me suelta, me retuerce.

Sus ojos son los latidos de dios

Sus labios transportan la mercancía

De una suculenta vocecilla

Que a golpecitos me grita;

¡Vamos a ver a Braulio el martillo!

El viento empuja una esquina tras otra

Sin reparar en los daños que hace

Con sus escupitajos frenéticos y salvajes

Suerte que Braulio no suele cambiar de sitio

Siempre refugiado en la misma calle

Donde con el ocaso la sexualidad es plural

Y tan solo al amanecer despierta la prudencia.

Pero al llegar hasta esa calle contemplamos

Unos seres malignos vestidos todos iguales

Quemando todo lo que se encuentran a su paso

Alli nadie queda, tan solo los encapuchados

Con sus botas de puntera de acero, sus bates,

Sus puños americanos y sus sprays insultando.

No queda ni rastro de Braulio el martillo.

La llamada del pánico una vez más, callado

Esperando que la cajita con cámara nos hable

Se descuelga el teléfono, voz seca y sofocante,

Braulio estaba golpeando su martillo entero

Contra el trasero de un nuevo novio aburrido

Dentro de los baños de su garito de siempre

Ya que tuvieron que bajar la persiana

Por unos delincuentes